Una cosa es graduarte de la universidad después de haber compartido cuatro o cinco años con las mismas personas.
Hicimos trabajos en grupo, exposiciones de última hora, fiestas, parciales, cafés antes de clase y hasta esos compañeros que aparecían solo cuando tocaba entregar un proyecto. Sin darnos cuenta, estábamos construyendo algo mucho más valioso que un título: una red de contactos.
Después llega la vida adulta. Uno consigue su primer y sigue en contacto; sabe adónde se movió Julanito, cuánto pagan en tal empresa porque fulatina trabaja allá, y así se mueve tu mundo. Un compañero recomienda una vacante. Otro conoce a alguien en una empresa. Un profesor te presenta a un colega. Así empiezan muchas carreras profesionales.
Pero un día migras.
Y todo eso desaparece.
Llegas a una ciudad nueva donde no conoces a nadie. No tienes a quién llamar para preguntar cómo funciona tu industria aquí. No sabes qué empresas están contratando. No conoces a otro arquitecto, periodista, contador o diseñador que haya pasado por el mismo camino.
Y cuando por fin aparece una oportunidad, la frase más difícil llega al final: ¿Nos puedes compartir una referencia profesional?» ¿A quién llamas?
Por eso siempre recomiendo algo que muy pocas personas hacen: vincularse a las asociaciones profesionales.
Son mucho más que una membresía. Son comunidades donde puedes encontrar personas que hablan tu mismo idioma profesional. Gente que trabaja en el mismo sector entiende tus terminologías; son puntos de referencia incluso para saber cómo se está moviendo ese mercado en el que a veces te sientes desconectado.
Ahí nacen conversaciones, amistades, mentorías, oportunidades laborales y recomendaciones que, de otra forma, tardarían años en llegar.
Lo mejor es que existen asociaciones para casi cualquier profesión.
- Si trabajas en comunicación o periodismo, existe NAHJ.
- Si eres profesional de negocios, marketing o finanzas, puedes unirte a ALPFA o Prospanica.
- Si trabajas en relaciones públicas, está PRSA New York.
- Si eres arquitecto, AIA New York.
- Si eres ingeniero, SHPE.
- Si eres abogado, organizaciones como Hispanic National Bar Association o Puerto Rican Bar Association of New York.
- Si trabajas en música, el capítulo de Nueva York de The Recording Academy.
- Y así sucede con decenas de profesiones más.
Muchas organizan eventos todos los meses, conferencias, mentorías, voluntariados, bolsas de empleo y espacios donde puedes conocer personas que ya recorrieron el camino que tú apenas estás empezando.
Porque hacer networking no significa repartir tarjetas de presentación. Significa dejar de sentir que estás construyendo tu carrera completamente solo.
Si acabas de llegar a Nueva York, este puede ser uno de los mejores pasos que puedes dar para acelerar tu crecimiento profesional.
Contame cuál es tu carrera o profesión en los comentarios y te ayudo a encontrar la asociación profesional que existe para ti en Nueva York.
Deja un comentario