De los días grises …

Esta es la historia de un orzuelo que me pateó el trasero , me mando a la cama  por casi tres semanas y me hizo sentir lejos de casa.

Un orzuelo es una vaina que le da en el ojo a uno y se le quita en un par de días (según yo, no falta el médico que me describa todo el cuadro clínico) el caso es que si hubiera estado en Cali, Colombia la cosa podría haber sido distanta pues dicen que el orzuelo se quita poniendo un huevo recien puesto por la gallina, lavandote el ojo  con agua de sereno en las mañanas y colocando paños de agua tibia que pueden ser de manzanilla, perejil, cilantro y hasta de manzana, pero acá en estas tierras no encontré la gallina, el sereno no funciono y las hierbas estan adulteradas porque nada evito que me noqueara.

Todo empezó cuando me ví con mi amigo Sebastian, lo primero que le dije fue: Noooo parce, quién le pego? luego me reí, después no quería verlo porque pensé que se me iba apegar y luego tomamos un café mientras me contaba que estaba  con ese orzuelo  hace un rato pero que normal que seguía trabajando, paseando y esperando que se le pasara.

Pues aquí a la señorita Ximena le empezó un dolor suavecito, luego menos suave y más durito hasta que dije: Juemadre! me va a dar un orzuelo. Entonces muy lista yo, empecé a frotar el dedo anular de la mano derecha en la palma de la mano izquierda y cuando apenas estaba medio caliente me lo colocaba sobre el ojo y eso pareció funcionar, pero cómo soy más lista me volví a ver con Sebas y pues el que no quiere una taza se le dan dos y esta vez en menos de tres días tenía el ojo como si hubiera peleado con el mismísimo Pambele.

Mi ojo estaba tan grande que hasta yo pensé que alguien me había golpeado, el médico me pregunto sí me habia picado algo y cuando me veía al espejo yo me hacía la misma pregunta , es que ese orzuelo malvado me mando a tomar medicina, reposo y a querer muchos mimos.

Aunque mamá y mi hermano me cuidaron como niña pequeña me hacía falta papá, me hacía falta el caldito de pollo con ajo (así peleará con él por tanto ajo) me hicieron falta mis amigos para que fueran a burlarse de mi  y me hicieran bromas, me hizo falta mi perra al lado de la cama , me hizo falta la gallina para tener un huevo recien puesto y me hizo falta ese algo que no podía describir que ahora sé que se llama: Nostalgia.

El camino es largo y esta será una anecdota para contar dentro del viaje, pero ahora pienso que no me recuperaba rápido porque mis defensas estaban bajas, las cosas no se estaban dando esa semana y mi cuerpo reaccionó con más síntomas de lo normal-  yo solo quería un baño de ruda en pance – entonces pensé en lo pasajero que son los momentos, el proceso de la vida y cómo la mayoría de veces estoy ríendo, y es porque todas estas vainas hacen parte del paseo, de crecer y aprender a querer.

Me tome la foto para mandarselas a mis amigos por whatsapp y recordar que aveces hay días grises pero volveremos a reír de nuevo.

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