Tres años me tomó para que me contrataran en una posición en algo relacionado con mi carrera.

¿En cuánto tiempo puedo trabajar en mi carrera? Todos los que quieren migrar, recién llegan con las ganas de comerse el mundo me preguntan, ¿Cómo en cuanto tiempo aprendo ingles? ¿Cómo en cuanto puedo empezar a trabajar en mi carrera?

Eso es como el arroz con leche, la receta sí existe pero ni todo el mundo la sigue ni a todos les funciona las mismas medidas.

Durante los primeros 3 años en New York, yo estaba dedicada a aprender ingles, porque era pésimo. Me aterraba el hecho de un día ir al Deli y decir «Can I get a water battle» Una vez estaba saliendo de las clases en Manhattan y bajamos con mucha sed y dije, lo voy a decir, voy a comprarme una agüita. Primero se me quito la sed antes de que el chico me entendiera.

El idioma es una necesidad, aprenderlo es una cosa, quitarte el miedo hablar es otra cosa, dejar los prejuicios del acento, ¿del qué dirán? ¿ De cómo sueno? es otro proceso. Por eso yo digo hay que lanzarse al ruedo. Lazarse en todo.

Muchos de los profesionales en mi país migran en búsqueda de un futuro distinto, y no es sencillo dejar todo después de 5 años de carrera en un lugar de la educación es tan costosa como la vida misma. Estudiar es un lujo, y ese lujo se nos va cuando migramos, sin embargo creo que en la época que vivimos la digitalización nos ha favorecido mucho, y debemos tener presente que cuando viajamos a empezar de cero, llegamos con la experiencia y el conocimiento. Cosas que no nos pueden quitar.

Todo lo que sabemos es útil.

Para ser honesta después de tres años trabajando en eventos sin mucha estabilidad, había empezado a buscar trabajo «formal» sin suerte. Me daban (Me dan) unos nervios tenaces ir a las entrevistas, aunque solo tuve tres lugares de los que me llamaron. Lo más común son las agencias de seguro que te quieren poner a vender seguros de vida y te pagan por comisión. Yo buscaba en todo, pero eso no me sonaba, porque para ser aún más sincera no sabia cómo buscar trabajo , no sabia con que «Job description» ni es que «Field» o campo de acción iba a estar lo mio.

Lo cierto es que era Abril 2018, yo llegaba después de una entrevista de trabajo, vestida y entaconada a mi apartamento de un cuarto en la Juction Blvd, Queens, cuando depronto me encontré una compañera de la universidad en Colombia. Ella medio me reconoció, yo a ella si la reconocía aunque estaba segura que no tuvimos ninguna relación en ese entonces, pero como les digo, una vez uno migra, todos con compatriotas, todos, de cualquier ciudad, cualquier País y para mucho todos seremos mexico. Pero en fin…

Ella acaba de parquear el carro cerca de donde vivía y le pregunte que hacía , llevaba un año viviendo en New York, y trabajaba en una oficina medica que recién abría una sede en Queens, yo dije, eh que chévere ella esta haciendo Marketing y lleva menos tiempo que yo. Yo le conte sobre mi y los miles eventos que hacía en la ciudad pero que andaba buscando trabajo. La monita, mi nueva amiga que seguramente en la universidad no hubiéramos sido amigas, me dijo: están buscando gente para trabajar y hacer lo que me dices que haces, abrir mercado y hacer la exposición de la marca de Mark Medical Care o eventos en el condado, seguido a eso me dijo: Mándame tu hoja de vida y yo le digo a mi jefe para te llame a una entrevista.

Casualidades bonitas

Con la monita bonita, que me pidió mi hoja de vida nos encontramos en un momento de la vida donde apenas y sabíamos como crecer profesionalmente en este País. Recuerdo bien que nos encontramos para cenar en un restaurante y días después me fui a celebrar mi cumpleaños número 30 en México, de regreso y partiendo la torta del cumple, pedí encontrar un trabajo que me gustará, y dije, ay ojala me llamen de la oficina medica , que aún no recordaba como se llamaba.

Días después me llamaron a una entrevista, fueron dos filtros, el primero fue en Ingles con Ursula, la office manager de la sede de Queens, una señora más alegre que cualquier otro empleado en esa oficina, de sonrisas y expresiones alegres. Ursu me hizo sentir como en casa, con mi hoja de vida en sus manos, me pregunto que hacía, que no hacía, donde estudiaba, que sabía de venas varices y el tiempo se me hizo rápido aunque mis manos sudaban, luego Ursu sería una de las personas que más aprecio y cariño le tuviera en la oficina.

Después de Ursu, me entrevistó Carolina Franklin, quien sería mi jefe directa. Ella era la directora de Mercadeo de las tres oficinas, dos en Long Island y una en Queens. Caro estaba vestida con colores tierra, tenia accesorios no muy sutiles, sus uñas arregladas y parecía que el día anterior le hubiera dado tiempo para planear su «pinta» de pies a cabeza junto con sus tacones 0.7 que no le constaba manipular. Ahí estaba Caro en la oficina de Juntas con una medio sonrisa, que decia: Te voy a corchar.

Con ella la entrevista transcurrió en español y fue una conversación de abrir el mercado, lo que ella buscaba y las metas que tenía en mente, Caro sonaba como una mujer con visión que le apostaba a la misión de la empresa, una empleada comprometida con la causa, después de escucharme mis chocoaventuras de los eventos, decidió que eso era lo que quería hacer, una posición que consistía en ir a las farmacias, y oficinas médicas del area para promocionar Mark Medical Care.

«El camino que había labrado trabajando en eventos, en promociones y festivales los últimos 3 años en New York fue lo que me llevo a convencer a la directora del departamento que la posición era mía«.

El 30 abril 2018 entré a trabajar en Mark Medicar Care, no recuerdo cuál fue mi cargo al principio, luego aprendí que precisamente ese puesto era Community Outreach y luego más adelante cambiaría a relaciones públicas.

Durante el tiempo en Mark Medical Care me hice muy amiga de la monita bonita, de Ursu, del equipo de trabajo de Caro y sus «Chicas». Logramos tener un equipo bonito que rompía la dieta juntas. Fue una casualidad bonita encontrarlas, por eso les digo, sonrían, saluden, siempre saluden y pregunténle a la gente que hace y compartan lo que ustedes saben hacer, ahi esta el poder de las relaciones publicas.

» Cada vez que nos pagaban corriamos hacía la farmacia a comprar labiales y luego a comprar los raspables de lotería»

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